
🚀 ¿Qué hace el mejor talento de una tecnológica cuando deja de escribir código? En Spotify, la respuesta no es “descansar”, sino “acelerar”. Gustav Söderström, su co-CEO, lo acaba de resumir así: sus mejores desarrolladores no han tocado una sola línea de código desde diciembre. Una parte creciente de lo que hoy ves en la app ya se está construyendo con agentes de IA.
Y es que desde hace pocos meses, en este campeón digital de la música con sede en Estocolmo, sus equipos trabajan con un sistema interno llamado Honk, apoyado en Claude Code, que permite desplegar software en remoto y en tiempo real mediante IA generativa. No hablamos de autocompletar, sino de agentes que razonan, planifican tareas y operan con amplio contexto.
Y el matiz es clave: durante este uso intensivo de IA, Spotify no ha frenado. Ha lanzado nuevas funcionalidades y acelerado su velocidad de producto. La productividad no se ha traducido en menos actividad, sino en más innovación.
Claude Code ya firma alrededor del 4% de los commits públicos en GitHub. No sorprende que Anthropic, la empresa detrás de esta plataforma, haya captado 30.000 millones de dólares en una de las mayores rondas tecnológicas recientes. El capital está anticipando un cambio estructural.
Pero el impacto va mucho más allá del desarrollo. Abarca todo el ciclo de vida del software: análisis y process mining, diseño, documentación automática, pruebas y despliegue. Según encuestas recientes del sector, más del 90% de los equipos ya utilizan herramientas como GitHub Copilot o Claude Code, con ahorros medios de seis horas semanales por profesional. Pero la clave no es solo productividad. Bain & Company advierte que mejoras del 10-15% rara vez generan retornos relevantes si el tiempo liberado no se dedica a actividades de mayor valor. Ahí se juega la competitividad.
La ingeniería del software se está redefiniendo, y con ella las empresas tecnológicas y sus clientes. Surgen nuevos roles como orquestadores de agentes y responsables de gobernanza algorítmica, así como nuevos modelos de compra y sourcing basados en resultados, velocidad y capacidad aumentada. El valor ya no reside en escribir líneas de código, sino en diseñar la lógica, la arquitectura y la gobernanza de sistemas cada vez más autónomos. Si liberamos talento y lo reasignamos a innovación real, competitividad y nuevos modelos de negocio en la industria TI, el impacto será extraordinario.
El sector tiene que decidir ahora si quiere optimizar horas o redefinir su propuesta de valor. La IA no es solo eficiencia. Es una invitación a diseñar el futuro de un nuevo negocio al que le queda mucho por vivir. #digitalEconomyRocks