
Mientras muchos dan por hecho que el futuro bancario es una app, una notificación en el móvil y cero oficinas, JPMorganChase acaba de anunciar que abrirá más de 160 nuevas sucursales en más de 30 estados de EE.UU. y renovará cerca de 600 este año. Una inversión multimillonaria en ladrillo.
Cuesta encajarlo con la foto española. Desde 2008 hemos pasado de más de 45.000 oficinas a unas 17.500. La eficiencia, los costes, la digitalización. Y, en paralelo, el ascenso meteórico de los neobancos. Revolut supera los 70 millones de clientes en el mundo, más de 6 millones en España por encima de entidades tradicionales como ING o Bankinter.
Entonces, ¿qué está viendo Chase que quizá nosotros no? Algunas de sus nuevas oficinas no son “cajas con ventanilla”. En el barrio neoyorkino de Queens han desplegado sucursales con decenas de especialistas que conocen con nombre y apellido a sus clientes. En Brooklyn han creado espacios comunitarios para mejorar la educación financiera de los vecinos. La oficina como centro de asesoramiento, no como punto de transacción. El efectivo importa para algunos. El acompañamiento importa para muchos. Y el crédito a pymes, escuelas o asociaciones locales sigue teniendo un fuerte componente relacional.
¿Esto es relevante en nuestro país? Según el Banco de España, en 2023 había 1,6 millones de personas sin acceso a una oficina bancaria. La inclusión financiera no es un concepto abstracto: tiene código postal.
Aquí está la paradoja. La digitalización reduce costes marginales casi a cero. La IA multiplica la productividad del asesor financiero. Pero la confianza, esa materia prima escasa, no siempre escala al mismo ritmo que el software.
Quizá la pregunta no sea “oficinas sí u oficinas no”. La pregunta es qué función cumplen. Si solo sirven para ingresar efectivo, el mercado las acabará cerrando. Si se convierten en nodos de asesoramiento, educación financiera y dinamización económica local, pueden generar valor más allá del balance.
La tecnología no tiene límites claros. Las personas sí. Y los servicios financieros, en el fondo, son un negocio de personas gestionando riesgos y expectativas de otras personas. En un mundo que corre hacia lo digital, la ventaja competitiva puede estar en combinar bien ambos mundos. Confianza relacional. Ni nostalgia por el pasado, ni fe ciega en el algoritmo. #digitalEconomyRocks






