Impresiones en 3D

3DPrinting

De manera más o menos recurrente los medios de comunicación suelen hacerse eco de nuevas tendencias tecnológicas que prometen cambios significativos en nuestra manera de vivir o de hacer negocios. Disrupciones que, cuando se materializan en un objeto físico concreto como por ejemplo unas gafas o un coche (por supuesto, todos con la omnipresente etiqueta de “inteligente”), generan noticias atractivas para el espectador y ayudan a llenar los telediarios.

Y si esto ocurre con un mero objeto, ¡qué pensar sobre otras innovaciones que ayuden a “imprimir” objetos en el propio salón de tu casa! Hablo de las impresoras 3D.

Aunque la tecnología que sustenta la impresión 3D existe desde los años 80, en los últimos años ha cobrado un inusitado protagonismo por la presencia de alternativas a precios muy asequibles, que van desde los 500 euros, y permiten tener una impresora tridimensional en tu propia casa. Ahora bien, ¿será un producto atractivo en el mercado doméstico? ¿Qué oportunidades brindará en el panorama empresarial? ¿Y qué hay sobre los retos que supondrá este tipo de innovaciones en cuestiones tan importantes como la seguridad o la propiedad intelectual?

Muchas preguntas encima de la mesa, pero pocas respuestas claras a día de hoy. A día de hoy, la técnica que permite la “adición” o impresión de objetos está consolidada, pero todavía le falta para considerarla madura. Existen muchas investigaciones para crear nuevas resinas como los termoplásticos, los fotopolímeros u otras más exóticas como el chocolate para imprimir alimentos comestibles que facilitarán la detección de nuevas oportunidades de uso, aunque ya comienzan a compartirse algunos casos de éxito muy relevantes, como por ejemplo:

  • La salud, llevando a la realidad ejemplos como la reciente impresión de un cráneo en tres dimensiones para su implante en una paciente holandesa con una enfermedad degenerativa.
  • La industria y los equipos de ingeniería, facilitándoles la creación de prototipos de bajo coste y en un tiempo record.
  • El comercio minorista, permitiendo la impresión de objetos sencillos cuyo valor principal reside en el diseño, como los casos ya existentes de moda, decoración o simples carcasas de móvil.

Pero también de otros menos atractivos, como el inquietante caso de impresión de armas de fuego sin elementos metálicos y más complicados de detectar en los controles rutinarios; o las sinergias con otras tecnologías como el escaneo 3D con gafas inteligentes tipo Google Glass de objetos a la vista, o incluso de personas.

En definitiva, un mundo complejo por descubrir con un reparto casi a partes iguales entre los beneficios que podrá aportar en el campo domestico y sobre todo empresarial, así como de retos a solventar en el medio plazo en donde destaca la gestión de la seguridad en sus múltiples vertientes como la propiedad intelectual o la privacidad.

Muchos han comprendido la necesidad de reflexionar sobre ello, y grandes de la impresión tradicional como HP han prometido exponer su propuesta de valor dentro de unos meses (punto positivo para ellos por establecer el centro internacional de I+D de impresiones 3D en su sede de Barcelona). ¿Aprovechamos y reflexionamos nosotros también?

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2 comentarios en “Impresiones en 3D

  1. ¡Buen Post Álex! Las impresoras 3D están pegando fuerte. Tengo un par de amigos del Colegio Mayor que hace unos meses encargaron una: “The Buccaneer”. Ya veremos si les ha salido cara o barata la gracia.

    El otro día vi esta noticia:

    “La empresa china Winsun utiliza una gigantesca impresora 3D para fabricar edificios en horas con materiales de construcción reciclados”

    http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2014/04/28/actualidad/1398690876_287610.html

    Y yo digo: ¿Qué va a ser de los piropos de los constructores a las chicas guapas al pasar? Sé dónde vamos, pero no me mola. Me da la sensación de que vamos un poco sin control. A veces se me cruza el pensamiento por la cabeza de: “Que pare el mundo que me bajo…”

    @Álex: ¿Cómo lo ves?

    ¡Un abrazo!

  2. Pocas obras nos quedan por ver con piropos a las chicas guapas. ¡O demasiadas en el pasado!, por lo que espero que la apuesta vaya por otras industrias a futuro 😉

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