Una nueva nativa digital

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Hace algunas semanas nuestra primera hija vino al mundo, y junto con una gran ola de felicidad no pocos cambios llegaron a nuestras vidas. Novedades que seguro que todos los padres han experimentado de una manera u otra a lo largo de los últimos siglos, pero que enmarcados en la sociedad digital en la que nos estamos adentrando hacen pensar que solo es el inicio del cambio que nos queda por disfrutar.

Está claro que las nuevas generaciones están preparadas para el cambio desde el primer minuto. Es más, muchas madres todavía embarazadas ya controlan los ritmos cardíacos de sus hijos simplemente posando móviles en sus vientres, por lo que la relación de los pequeños con la tecnología viene incluso antes de nacer.

Un vínculo que sin lugar a dudas hará cambiar la manera en la que las empresas se relacionarán con sus clientes, ya sean estos los padres, los niños, o más apropiado en estas fechas, los mismísimos Reyes Magos (Amazon España afirma estar ante las mejores Navidades de la historia, estimándose crecimientos del 18% y más de la mitad de los pedidos realizados a través de dispositivos móviles).

Que los padres del siglo XXI ya usan aplicaciones móviles para controlar todo lo relacionado con sus bebés, comienza a ser una realidad. Toma de leche de tantos minutos a tal hora, cambio de pañal a esta otra… y más información que sirve a modo de cuaderno de bitácora para sus progenitores. Pero toda esa información se registra de forma manual (es la madre o el padre quien introduce los datos) y aislada (no comparada o compartida con terceros).

¿Se te ocurre alguna oportunidad para quien consiga automatizar e integrar todo este ecosistema? Las tecnologías necesarias ya existen, y en algunos casos incluso se encuentran disponibles en el mercado:

  • Chupetes que miden la temperatura del bebé y la registran en el móvil de sus padres
  • Pañales que controlan su nivel de humedad y avisan que necesitan ser cambiados
  • Sensores que informan cuando el pequeño se ha despertado

La adecuada combinación de elementos como estos en un nuevo modelo de negocio sería lo que podríamos llamar un verdadero Win-Win: teniendo a los pequeños más controlados (y ofreciendo datos en tiempo real a los seguros médicos); manteniendo a los pequeños más limpios (y vendiendo un mayor número de pañales); informando a los padres sobre el estado de sus hijos (y conociendo mejor sus patrones de consumo). En definitiva, una nueva generación de información automatizada por la cual muchas empresas estarían interesadas para desarrollar nuevos productos y servicios.

Pero cuidado, no nos vayamos a pasar de la raya y creemos nuevos inmigrantes digitales. Los avances tecnológicos deben unir y no dividir (ojo a la brecha digital), y aunque la ciencia nos permita ayudar a los Reyes Magos buscando el regalo perfecto por Internet, no dejemos de llevar a nuestros hijos a visitar a sus Majestades y de echar sus cartas escritas a mano en los buzones reales. Como dijo el periodista Alberto LLeras, un pueblo sin tradición es un pueblo sin porvenir.

Bienvenida al mundo, pequeñaja.

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