Una vida digital: Haciendo deporte

deporte

Viernes, 1 de marzo de 2024.

Querido diario.

(Viene del artículo “Una vida digital: Al restaurante”)

Haciendo deporte

Después de una intensa semana de trabajo, no había nada mejor que comenzar el fin de semana haciendo un poco de deporte con los amigos. ¡Mens sana in corpore sano!

En esta ocasión habíamos planificado participar en un torneo de pádel (muy) amateur. Así podríamos practicar uno de nuestros deportes favoritos, y por qué no, intentar mejorar un poco. Además, sería un gran momento para estrenar la equipación de Ralph Lauren que me regalaron hace un par de meses, que aparte de estar repleto de sensores que esperaba me ayudarían a mejorar mi técnica, me quedaba fenomenal 🙂 Esto de la fusión de la moda y la tecnología no tiene freno.

El torneo resultó bastante divertido, y aunque mi compañero y yo no ganamos ningún premio mayor, sí quedamos primeros en el ranking de la pareja en mejor estado físico (puntos ganados con respecto al ritmo cardíaco registrado por nuestros sensores), y terceros en el ranking de la pareja más efectiva (puntos ganados con respecto al número de pasos dados en la jugada). Menos mal que hacía unos años crearon estos nuevos premios otorgados por jueces digitales como sensores y cámaras de vídeo en alta resolución, porque si no, nos habríamos vuelto -de nuevo- con las manos vacías.

La verdad es que esta es una de las cosas que me resulta más atractiva de este tipo de torneos. Gracias a la gran cantidad de información que recogen sobre tus partidos a través de tus wearables de las cámaras en alta definición, la organización es capaz de enviarte un informe personalizado sobre tus patrones de juego y recomendaciones para mejorar.

A media tarde aprovechamos para darnos una vuelta por la zona de exposiciones, y aparte de recibir consejo sobre unas nuevas plantillas para las zapatillas que imprimiría en 3D en casa, tampoco vimos gran cosa. Como siempre, muchas carpas de gimnasios y centros de entrenamiento con showrooms en donde podías simular echar un partido profesional con gafas de realidad aumentada; o simular en grandes pantallas cómo te sentarían las nuevas colecciones de ropa. Vaya, los típicos ejemplos de fusión del mundo físico y digital que tanto hemos visto durante estos últimos años.

Al final del día, y tras recibir la actualización de la clasificación del grupo de amigos y echarnos unas risas entre todos, quedaba el mejor plan de toda la semana. Duchita, amigos… y las cervecitas de después.

Continuará.

Web

Este artículo forma parte de una serie titulada “Una vida digital”, en donde describiré mi entendimiento sobre cómo podría resultar un posible día habitual dentro de diez años, en convivencia constante y transparente con una nueva generación de tecnologías inteligentes:

¡Buenos días!

A la ducha

De camino al trabajo

Al restaurante

Haciendo deporte

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